Ser un buen instructor de Pilates no es saberse una batería de ejercicios, no es saber adaptarlas a las características del alumno que debes entrenar, no es saber ejecutar con tu cuerpo los ejercicios, no es ser fisioterapeuta, no es ser graduado o licenciado en ciencias del deporte, no es ser readaptador ni rehabilitador, no es haber sido alumno de un alumno directo de Joseph Pilates durante años.

No, todo eso no importa, eso se aprende con el tiempo. Mucho de eso se aprende en libros y vídeos.

A veces escucho a alguien comentando “lo que entrené hoy en mi gimnasio, no es Pilates”. Por suerte, la población hoy día parece que va conociendo, muy poco a poco, la situación de los instructores de Método Pilates en España. Sin embargo, es muy fácil encontrar instructores que impartan sesiones anunciadas como Pilates pero realmente se convierten en clases de tonificación lenta, estiramientos o abdominales.

Descubre cómo identificar a un buen instructor de Método Pilates

Características del buen instructor de Método Pilates

Un buen instructor de Pilates es una persona que:

  • Conoce los ejercicios que diseñó Joseph Pilates.
  • Sabe adaptarlos a las características del alumno.
  • Tiene conocimientos en anatomía, fisiología, biomecánica, lesiones y patologías de todo el organismo (no solo de los sistema óseo, articulas y muscular).
  • Ha recibido muchas horas de entrenamiento.
  • Ha impartido muchas horas de entrenamiento, .
  • Tiene profundos conocimientos en psicología y pedagogía.
  • Desea ayudar a quien tiene delante con todo su corazón.

Además de todo esto, el buen instructor de Pilates jamás coloca su propio ego por encima de sus alumnos. Ni muestra los ejercicios para lucirse, ni habla de su vida privada.

El buen instructor de Pilates centra  cada instante que comparte con su alumno en:

  • Analizar y gestionar la información que le ofrece el alumno, con su cuerpo y sus palabras.
  • Generar un ambiente en la clase que lleve al alumno a un clima emocional y físico con el que se sienta mejor que antes del entrenamiento.

Un buen instructor de Pilates debe estar muy atento, no debe repetir patrones porque sí, porque lo dice su instructor o porque lo dijo Joseph Pilates.

Profesional sanitario e investigador

Un buen instructor de Pilates es un científico, esto es una persona crítica que:

  • Observa.
  • Plantea hipótesis.
  • Genera experimentos.
  • Saca conclusiones de ellos.
  • Actúa en consecuencia en su día a día.

Es decir, se basa en la ciencia porque la salud de sus alumnos se encuentra en sus manos. Como todo personal sanitario, no debe abandonar la calidad de vida de sus alumnos a la casualidad, la coincidencia o lo que decían otros en el pasado. Si un ejercicio es bueno para un alumno, es porque se ha analizado porqué es bueno para él/ella tras un minucioso estudio.

El instructor de Pilates VS otros profesionales

¿Cómo pretender que la sociedad tome en serio nuestra profesión si una actividad destinada a sanar a la población se imparte en sesiones grupales?

¿Desde cuándo un fisioterapeuta puede tratar a treinta personas a la vez y saber que su tratamiento es tan efectivo como si atendiera a una sola persona en su camilla?

¿Cuándo un médico opera a treinta o a cinco personas a la vez?

¿Confiamos en una enfermera si debe sacar sangre a dos personas a la vez?

¿Cómo es posible analizar las características de una persona, adaptarle el entrenamiento y acertar en la solución a su mal cuando se debe intentar que treinta personas en una misma clase no se contracturen?

Que no te engañen… ¡No es Pilates!

No es Pilates cuando se realiza:

  • En una clase grupal, aunque sea en pequeños grupos de cuatro personas.
  • Colgado de una tela.
  • Haciendo pases de toreo.
  • Con pasos de tango.
  • Con movimientos de yoga.
  • Utilizando un balón inflado (fitball).
  • En entrenamiento personal con máquinas pero el instructor reproduce ejercicios sin saber cómo adaptarlos al alumno.

Serán actividades divertidas, quizás hasta beneficiosas, pero no es Pilates.

Por qué es útil (de verdad) un buen instructor de Pilates

Un buen instructor de Pilates es capaz de:

Y todos estos beneficios se multiplican cuando colaboramos con médicos y fisioterapeutas osteópatas.

Esta no es una actividad de gimnasios ni de centros de fisioterapia porque no somos:

  • Fisioterapeutas.
  • Licenciados en ciencias de la actividad física y el deporte.
  • Maestros de educación física.
  • Técnicos de actividades físicas y deportivas.

Regulación de la formación del instructor de Pilates

Somos instructores de Pilates, que la población desconozca nuestra profesión no la hace invisible. Existimos y gracias a ello nuestra sociedad es mejor.

Nuestra actividad debería estar regulada para evitar que se formen instructores de Pilates online o en unos pocos fines de semana, o en muchos fines de semana pero que sigan desconociendo que lo importante no es moverse sino hacer sentir lo que debe sentir el que se mueve para que pueda curarse. PORQUE CURAMOS.

Nuestra profesión debería desarrollarse en Hospitales, centros de salud y colegios y encontrarse a disposición de todos los ciudadanos porque la apoyen con sus impuestos.

Somos quienes enseñamos a respirar, caminar y permanecer de pie sin dolor. Somos quienes te enseñaremos a colocar tu cuerpo para que puedas hacer, sin lesionarte, todas esas actividades que te dicen desde el Ministerio de Sanidad que hagas para estar sano.

Por qué es importante que te pongas en manos de profesionales de verdad

EL Ministerio de Sanidad

El Ministerio de Sanidad nos anima a que salgamos a caminar. ¿Cómo salir a caminar si te duele las caderas o la espalda? O peor aún, que salgas a caminar porque no te duela nada pero desconoces que tienes una mala pisada. Es muy posible que sientas lumbalgia en un corto periodo de tiempo.

Médicos y antiinflamatorios

¿Y cuándo te duela y los médicos te manden antiinflamatorios o analgésicos en el ambulatorio qué harás? Tomártelos, y se te pasará el dolor. Se te pasará hoy, porque dentro de un tiempo, no mucho tiempo, el dolor volverá. Cada vez será más difícil quitar el dolor con el antiinflamatorio, porque el antinflamatorio no cura, te quita el dolor pero no cura tu mala alineación y tus contracturas.

El fisioterapeuta

Y si tienes suerte y no te quieren operar sin antes probar con otras alternativas menos invasivas, entonces vas a un fisioterapeuta. Si el fisioterapueta tiene visión, no te aplicará solo calor y ultrasonidos y ondas de radio, no solo te mandará unos ejercicios a casa (que no se suelen hacer) y te dará un masaje. Sino que, además, te dirá que vayas a hacer Pilates.

Pilates I

Y tú no irás, porque eso no es una hora un día puntual en una camilla o una pastilla que se tomas rápido. Al Método Pilates (a tu salud) hay que dedicarle una o dos horas a la semana.

Entonces te aguantarás con el alivio momentáneo que te ofrecen las pastillas y la visita ocasional al fisioterapeuta.

Pilates II

Y entonces, cuando lleves cinco años sufriendo, un día no aguantarás más y decidirás hacer lo que te dicen, irás a Pilates.

Te apuntarás a un gimnasio.

En una clase de treinta personas, el monitor (no sabemos su formación ni experiencia):

  • Se percata que con tu dolor no deberías estar en esa clase.
  • No tenga idea de cómo tratarte.
  • Se ve obligado por la dirección del centro a acogerte en el grupo sabiendo que no es bueno para ti.

Y harás ese Pilates. Entonces puedes que te aburras, puede que algo mejores durante un tiempo, puede que te vayas con un dolor mayor al que tenías al llegar, porque eso NO ES PILATES.

Intervención quirúrgica

Años más tarde, en lista de espera para operarte de hernia de disco L5-S1, con 50 o 60 años, tras sufrir:

  • Ciáticas.
  • Dolor cervical y de caderas.
  • No poder caminar el tiempo que deseas.
  • No poder permanecer de pie.
  • Sentir que te afecta a tu vida sexual.
  • Perderte vacaciones y viajes.
  • Quizá perder algún puesto de trabajo por tus repetidas bajas laborales.
  • Sufrir depresión por tu situación.

Pilates III

Entonces alguien te dice que vayas a Pilates. Pero a un Pilates distinto. Y tú, que casi has olvidado lo que era esa clase grupal a la que fuiste hace quince años, decides ir antes de entrar en quirófano. Y entonces, al fin, descubres que mejoras, que te atienden y puedes informar al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla que no quieres operarte porque tu hernia ya no duele y, sino duele, (en muchos casos) no es quirúrgica.

Esta es la situación de muchas personas. Muchas. Nos las encontramos cada día en nuestro estudio. Ojalá no tengas que pasar por todo esto antes de encontrarnos. Porque, si tienes que pasar por ello, es porque nuestra profesión no está regulada y por ello hay un gran desconocimiento que solo afecta a una persona: A ti.

Y a los verdaderos instructores de Pilates…

¡Alcen la voz!

Alcen la voz compañeros instructores. Que nos oigan. Divulguemos lo que sabemos hacer. Está en nuestras manos sanarlos. Ya que desde el Gobierno no regulan nuestra profesión, es nuestro deber proclamar que existimos. La salud de los ciudadanos de nuestro país también está en nuestras manos. 

Pero ojo, sean responsables, la buena praxis según el método científico depende de cada uno de vosotros. Nadie a nivel estatal nos la va a reclamar.

Quien no trabaje bajo estos términos, a mi parecer, es un imprudente o un inconsciente. Todos deberíamos sentirnos ofendidos por ello.  ¿Alguno de ustedes sabe si lo que está haciendo es 100% eficaz y seguro? Ninguno estamos formados bajo una formación reglada.

Esto es un trabajo personal de humildad y responsabilidad.

Formación reglada

Pidamos la regulación de nuestra profesión. Podemos no solo sanar a la población, sino ahorrar mucho a la Seguridad Social.

Llevo varios años investigando en el ámbito de Pilates. Estoy en condiciones de afirmar que mi praxis es beneficiosa. Pero me sentiría más segura de mi actividad cotidiana si mi profesión estuviera regulada. Esto permitiría que otros investiguen.  No con esas investigaciones con dudosa metodología, sino con investigaciones con las que podamos contar con recursos necesarios que prueben a ciencia cierta qué debemos ejecutar en cada caso particular.

Porque, dentro de todo lo que se pueda considerar hoy día Pilates, puedo asegurar firmemente que Pilates sí es Ciencia. De ella dependemos y a ella debemos acogernos todos los instructores para garantizar la salud de los ciudadanos.


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Si de verdad te importa ser un profesional con la certificación adecuada para que tus clases sean (de verdad) una solución para tus alumnos, conoce la posibilidades formativas que tienes.

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Autor/a Isabel Rizo

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